CALLE VIRGEN DE LA CABEZA
RELACIÓN CON LOS VILLARES
Una conexión entre los Villares y la Virgen de la cabeza lo encontramos en un personaje ilustre, Pablo Alcalde, de familia villariega, hijo de Juan José Alcalde e Inocencia, era poeta y compositor afincado en Andújar y autor del Cancionero a la Virgen de la Cabeza y de libros poéticos como “Junco en vuelo”
VIRGEN DE LA CABEZA
La virgen de la Cabeza se encuentra en Andújar. Cada año van muchas personas de diferentes sitios y de países diferentes, ahí se encuentra una iglesia y la mismísima virgen de la Cabeza. La peregrinación es una ruta andando y al subir algunos van descalzos como para honrar a la Virgen.
Esta advocación, es venerada en la Basílica de Nuestra Señora de la Cabeza. Según cuenta la tradición, se apareció en la sierra de Andújar, la madrugada del 11 al 12 de agosto de 1227, a un pastor de Colomera, llamado Juan Alonso Rivas.
Su primera Aparición fue cuando un pastor de Colomera (Granada), llamado Juan Alonso Rivas, apacentaba su ganado, cabras y ovejas, en las alturas de Sierra Morena junto a la cumbre del Cabezo. Era cristiano sencillo y fervoroso, quizá algo entrado en años y estaba aquejado de una anquilosis o paralización total en el brazo izquierdo.
Empezaron a llamar su atención las luminarias que divisaba por las noches sobre el monte cercano a donde tenía su hato y a las que se sumaba el tañido de una campana. Finalmente quiso salir de duda y en la noche del 11 al 12 de agosto del año 1227 resolvió llegar a la cumbre.
A su natural temor sucedió una expresión de asombro y gozo, porque en el hueco formado por dos enormes bloques de granito, encontró una imagen pequeña de la Virgen, ante cuya presencia se arrodilló el pastor y oró en voz alta entablando un diálogo con la Señora.
La Santísima Imagen le expresó su deseo de que allí se levantara un templo, enviándolo a la ciudad, para que anunciara el acontecimiento y mostrara a todos la recuperación del movimiento en su brazo y de esta forma, dieran crédito a sus palabras. Bajó a la ciudad y anunció el suceso que no tuvieron más remedio que creer ante el testimonio de su brazo curado.
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